Abordaje de Problemáticas Institucionales en el Ámbito Escolar

3° Año de Psicopedagogía


Considerando las Intervenciones Psicopedagógicas abordadas desde LA EMPATÍA, LAS EMOCIONES, EL TIEMPO Y EL ESPACIO Y LA CREATIVIDAD.

Las alumnas realizaron sus folletos y/o trípticos eligiendo 2 temas de los antes mencionados, destinados a docentes y otros adultos significativos.

Continuamos el recorrido retomando los conceptos clave de LAS EMOCIONES. LA ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL.

Consigna de trabajo:

IMAGINEN QUE SON PARTE DE UNA REVISTA DE SALUD Y EDUCACIÓN QUE ABORDA TEMAS DE ACTUALIDAD 

1 - Escribir un artículo destinado a docentes y familias a partir de una pregunta: ¿De qué modo podemos abordar las emociones en la actualidad?

2 -Escribir un artículo acerca de la importancia y los beneficios de las emociones. Destinado a los profesionales de la salud y educación (médicos, psicólogos, psicopedagogos, entre otros).

3 - Pensar y escribir un título motivador, que invite a leer. con una o dos imágenes. 

Modo de presentación: word y/o pdf u otro formato que posibilite desplegar la creatividad. Extensión: máximo una carilla, Hoja a 4 (en lo posible).

LA CREATIVIDAD PSICOPEDAGÓGICA TENDRÁ QUE ESTAR PLASMADA EN EL ARTÍCULO CONSIDERANDO LO ABORDADO POR SILVIA BAEZA SOBRE DICHA TEMÁTICA.

A continuación, se desarrollan contenidos sobre las emociones:

En el sistema educativo se ha comenzado desde hace unos años a plantear una mirada desde la alfabetización académica (Escuchar-Hablar-Leer y Escribir), alfabetización digital dentro de lo que se denomina alfabetización cultural. Los nuevos diseños curriculares plantean el tema de las emociones en la educación considerando al mismo tiempo la empatía para poder desarrollar las siguientes capacidades: TRABAJO CON OTROS - COMPROMISO Y RESPONSABILIDAD - RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS - PENSAMIENTO CRÍTICO-COMUNICACIÓN Y APRENDER A APRENDER. Todas esas capacidades implican cuestiones que hacen a la ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL que considera: la autoestima, el autoconcepto y la autorregulación.

La alfabetización emocional es un proceso de enseñanza-aprendizaje, en el que se busca educar emocionalmente a un individuo, mientras se encuentra en un entorno escolar. Se trata de un método en el que, además de las tradicionales áreas de enseñanza, se incluye las emociones y sentimientos de los alumnos, permitiéndoles elegir un óptimo proceso de desarrollo de las estructuras mentales y emocionales, como uno de los focos esenciales para el desarrollo de sus propias personas y de la sociedad.

El objetivo principal de la alfabetización emocional es la de preparar a los alumnos en cuanto a las competencias emocionales se refiere. Los objetivos secundarios, con puntos más específicos, van desde identificar los casos de pobre desempeño en el área emocional y clasificar las emociones, hasta regular la emocionalidad y desarrollar tolerancia a las diversas frustraciones que se presentan día a día. Expertos como Sambrano, recomiendan que la alfabetización comience en las primeras etapas de la vida; por ello, es necesario que futuros padres, docentes, médicos, psicólogos, psicopedagogos y otros agentes de salud y educación consideren a las emociones para que puedan proporcionar el apoyo emocional a los infantes que estarán bajo su cuidado, su educación y su salud.

Al momento de diseñar las propuestas en base a las emociones, es importante que el responsable realice una introspección, en la que sea capaz de determinar puntos como: la capacidad de recoger los sentimientos propios y los que esbozan los demás, el control que se tiene sobre los impulsos expresados, la empatía, la habilidad de reconocer situaciones problemáticas y encontrar soluciones pacíficas y justas para las mismas, además del nivel de cooperación que se tiene cuando se participa en trabajos grupales.

Goleman definió la Inteligencia Emocional como la capacidad para reconocer y manejar nuestros propios sentimientos, motivarnos y monitorear nuestras relaciones. El modelo de las competencias emocionales comprende una serie de competencias que facilitan a las personas el manejo de las emociones, hacia uno mismo y hacia los demás. Este modelo formula la INTELIGENCIA EMOCIONAL en términos de una teoría del desarrollo y propone una teoría de desempeño aplicable de manera directa al ámbito laboral y organizacional, centrado en el pronóstico de la excelencia laboral.

Por ello, esta perspectiva está considerada una teoría mixta, basada en la cognición, personalidad, motivación, emoción, inteligencia y neurociencia; es decir, incluye procesos psicológicos cognitivos y no cognitivos. 

Goleman en su libro Inteligencia Emocional habla de las siguientes habilidades:

1) Conciencia de sí mismo y de las propias emociones y su expresión.

2) Autorregulación.

3) Control de impulsos.

4) Control de la ansiedad.

5) Diferir las gratificaciones.

6) Regulación de estados de ánimo.

7) Motivación.

8) Optimismo ante las frustraciones.

9) Empatía.

10) Confianza en los demás.

11) Artes sociales.

El modelo de Goleman (2001) concibe las competencias como rasgos de personalidad. Sin embargo, también pueden ser consideradas componentes de la INTELIGENCIA EMOCIONAL, sobre todo aquellas que involucran la habilidad para relacionarse positivamente con los demás. Esto es, aquellas encontradas en el grupo de conciencia social y manejo de relaciones.


LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

Relación entre las emociones y el sistema inmunológico. La inteligencia emocional está en la base de muchos procesos físicos. Podemos decir que existe un vínculo directo entre las emociones y el sistema inmunológico que pone de manifiesto la relevancia clínica de las emociones.

Existen emociones negativas y positivas que van a perturbar de un modo u otro la salud. Si bien unas conducen a la elevación de la tensión sanguínea, la ansiedad o la disminución de las defensas, en el caso contrario de las emociones positivas desempeñan un conjunto de variables, que llegan a ser tonificantes para el propio cuerpo.

Cada vez son más los médicos que reconocen la importancia de las emociones en el desarrollo de enfermedades. Ej. El pánico y la ansiedad aumentan la tensión arterial y las venas se dilatan y sangran más complicándose cualquier intervención quirúrgica.

Para mostrar que las emociones negativas son un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad podemos simplemente hablar del estrés, que provoca una elevación de la tensión sanguínea, que constituye un grave factor de riesgo para las enfermedades cardíacas. En el caso de las enfermedades infecciosas como la gripe o el resfriado y el herpes.

Nuestro sistema inmunológico suele mantenerlos a raya excepto en aquellos momentos en los que el estrés emocional disminuye nuestras defensas. Por el contrario, los sentimientos positivos albergan beneficios clínicos. No se dice con ello que las emociones positivas sean curativas e inviertan el curso de una enfermedad, pero sí pueden desempeñar un importante papel en el conjunto de variables que afectan al curso de una enfermedad.

La mejor manera de aprovechar la inteligencia emocional no implica estar siempre contento, sino mantener el equilibrio, sabiendo atravesar los malos momentos y salir airoso de las situaciones sin dañarse ni dañar a los demás. Asimismo, el pesimismo tiene su precio mientras el optimismo supone considerables ventajas. La esperanza constituye un factor curativo que nos permite superar los retos que nos presenta la vida.

Las funciones de la amígdala:

1. La amígdala es una especie de servicio de vigilancia dispuesto a alertar al organismo ante cualquier señal de alarma. Ej. En el caso del miedo, envía mensajes al cerebro disparando la secreción de hormonas, estimulando el sistema cardiovascular, los músculos y las vísceras.

2. Es la encargada también de activar la secreción de dosis masivas de noradrenalina, la hormona que aumenta la reactividad de ciertas regiones cerebrales, entre las que destacan aquellas que estimulan los sentidos y ponen el cerebro en estado de alerta.

3. Otras señales adicionales procedentes de la amígdala, también se encargan de que el tallo encefálico inmovilice el rostro en una expresión de miedo, aumentando la frecuencia cardiaca y la tensión sanguínea, entaleciendo la respiración.

4. Otras señales de la amígdala, dirigen la atención hacia la fuente del miedo y predisponen a los músculos para reaccionar en consecuencia.

5. La amígdala permite, durante una crisis emocional, reclutar y dirigir una gran parte del cerebro, incluida la mente racional.


LA IMPORTANCIA DEL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA ESCUELA

¿Por qué es importante aprender y desarrollar la Inteligencia Emocional en la escuela?

En la actualidad contamos con importantes cambios en los modelos educativos, propiciados por el impacto de la tecnología., sin embargo, no resulta suficiente contar con las mejores maquinarias e instalaciones, si falta la motivación, el compromiso y el espíritu de cooperación. Cuando la educación no incluye los sentimientos, no pasa de ser una simple instrucción.

La Inteligencia Emocional, parte de la convicción de que la escuela debería promover situaciones que posibilitaran el desarrollo de la sensibilidad y el carácter de los alumnos. Si pretendemos que los niños, tengan éxito en la vida, debemos iniciar lo más tempranamente posible los procesos de enseñanza-aprendizaje socioemocional, para que los resultados sean mejores y más sólidos, y no poner únicamente el énfasis en contenidos técnicos.

Si bien, las habilidades de Inteligencia Emocional (el desarrollo del pensamiento, del sentido positivo de la vida, el respeto etc.) van a permitir a los alumnos no sólo a sobrevivir, sino a hacerlo con éxito.

Con la nueva visión de escuela inclusiva, los modelos que categorizaban a los alumnos por su nivel de inteligencia entran en crisis. Ya no se identifica al niño inteligente únicamente como aquel que obtiene una puntuación elevada en las pruebas de inteligencia, por dos razones:

1. La inteligencia académica no es suficiente para alcanzar el éxito profesional. Las personas más destacadas en su carrera profesional no son necesariamente los más inteligentes, del mismo modo, los niños que destacan en las clases por su rendimiento académico no son siempre los que obtiene los mayores éxitos. Solo aquellos que supieron conocer sus emociones y cómo gobernarlas de forma apropiada para que colaboraran con su inteligencia, son los que cultivaron las relaciones humanas y conocieron los mecanismos que motivan y promueven a las personas. En definitiva, son aquellos que se interesaron más por las personas que por las cosas y que entendieron que la mayor riqueza que poseemos es el capital humano.

2. La inteligencia no garantiza el éxito en nuestra vida cotidiana. El CI de las personas no contribuye a nuestro equilibrio emocional, ni a nuestra salud mental. Son otras habilidades emocionales y sociales las responsables de nuestra estabilidad emocional y mental, así como de nuestro ajuste social y relacional. Si exploramos las capacidades, los puntos fuertes de los estudiantes y buscamos la inteligencia más desarrollada, podremos mejorar nuestros planes y rutinas diarias y de esta forma el estudiante aprenderá mejor, con más efectividad y motivación, ya que sentirá que la educación impartida por el maestro se acomoda a sus necesidades, preferencias y gustos.

El rendimiento escolar del estudiante depende del más fundamental de todos los conocimientos: aprender a aprender. Ello conlleva la reeducación de una serie de objetivos fundamentales a trabajar en nuestra escuela:

1. Confianza: La sensación de controlar y dominar el propio cuerpo, la propia conducta y el propio mundo. Confianza en las posibilidades de éxito y creencia en que los adultos pueden ayudarle en las tareas.

2. Curiosidad: La sensación de que el hecho de descubrir algo positivo y placentero.

3. Intencionalidad: El deseo y la capacidad de lograr algo y de actuar en consecuencia. Esta habilidad está ligada a la sensación y la capacidad de sentirse competente, de ser eficaz.

4. Autocontrol: La capacidad de modular y controlar las propias acciones en una forma apropiada a su edad; la sensación de control interno.

5. Relación: La capacidad de relacionarse con los demás, una capacidad que se basa en el hecho de comprenderles y ser comprendido.

6. Capacidad de comunicar: El deseo y la capacidad de intercambiar verbalmente ideas, sentimientos y conceptos con los demás. Esta capacidad exige la confianza en los demás (incluyendo a los adultos) y el placer de relacionarse con ellos.

7. Cooperación: La capacidad de armonizar las propias necesidades con las demás en las actividades grupales.

La importancia de cultivar una autoestima positiva.

La escuela tiene la responsabilidad de educar las emociones de los alumnos, al mismo nivel, o más que la familia.

En el contexto escolar van a ser los educadores los principales líderes emocionales de los alumnos. En el terreno educativo se ha destacado la importancia de una autoestima positiva, como fruto de la valoración de las personas significativas para los niños y de las experiencias de éxito.

El cultivo de la autoestima en los alumnos ha de basarse en méritos reales y en el sentimiento del desarrollo de la propia capacidad, si no la intervención puede ser contraproducente.

El planteamiento de la autoestima sigue estando muy enfocado hacia la consecución de logros académicos, sin embargo, existen otros aspectos fundamentales relacionados con la personalidad el propio desarrollo del individuo, y la 10 escuela debe ser el principal medio de formación de las personas. La escuela como instrumentos socializadores.

Los niños con una Inteligencia Emocional alta aprenden mejor, tienen menos problemas de conducta, se sienten mejor sobre sí mismos, tienen mayor facilidad de resistir las presiones de sus contemporáneos, son menos violentos y tienen más empatía, a la vez que resuelven mejor los conflictos.

Otras características de los niños emocionalmente inteligentes es que tienen menos probabilidades de recurrir a una conducta autodestructiva, (como drogas, alcohol, embarazo adolescente), tienen más amigos, gozan de mayor capacidad para controlar los impulsos y son más felices, saludables y exitosos.

Las capacidades emocionales y sociales las podemos enseñar a los niños para que sean capaces de manejar el estrés emocional de los tiempos modernos, con esta vida agitada y apresurada que ha vuelto a los niños propensos a la irritabilidad y la ira. Nosotros podemos enseñarles a reconocer y controlar esos sentimientos.

A continuación, se exponen una serie de valores educativos, que deben estar presentes a lo largo de toda la vida escolar:

  • Desarrollo de la autonomía.
  • Respeto a la diversidad, al medio ambiente, al patrimonio cultural, a los miembros de la comunidad etc.
  • Desarrollo del espíritu crítico, así como fomento de una imagen positiva, y conocimiento de normas y valores que rigen la convivencia.
  • Autonomía, establecimiento de relaciones afectivas, actitud solidaria, hábitos de higiene, salud y alimentación.
  • Participar en la planificación y realización de actividades que proponga el Centro, así como realizar propuestas al mismo.
  • Consecución de capacidades sociales: relaciones interpersonales, sociales, afectivas, cognitivas, de memoria, psicomotrices y lingüísticas.
  • Aprendizajes instrumentales básicos y capacidades básicas. Un planteamiento curricular que trabaje el ámbito emocional ha de tener en cuenta los objetivos, los contenidos, las estrategias y la evaluación.

Es importante de igual modo, que, para el desarrollo de la inteligencia emocional de los niños, también los docentes desarrollen su propia inteligencia emocional, que propiciará un respeto mutuo de las propias emociones y se crearán ambientes positivos de aprendizaje.

Por último: será importante establecer objetivos dirigidos a la autorrealización, a las relaciones con el grupo de la conciencia de bienestar considerando la conciencia de las propias emociones, el control emocional, la autoestima, la comunicación afectiva y efectiva, las relaciones interpersonales, la resolución de conflictos, las habilidades de vida y la calidad de vida.